Descripción general y contexto
Los cierres a prueba de niños están diseñados para ser difíciles de abrir para los niños pequeños pero manejables para los adultos, normalmente mediante una acción de presionar-y-girar o apretar-y-girar que requiere dos movimientos coordinados. Son un requisito reglamentario para muchos medicamentos, productos químicos domésticos peligrosos y, cada vez más, productos de cannabis y nicotina, donde debe dificultarse la ingestión accidental por parte de un niño.
La garantía de inviolabilidad es la característica complementaria: una banda de rotura, un anillo desmontable o un precinto interior de inducción por calor que queda obviamente roto una vez abierto por primera vez el envase, para que el consumidor pueda confiar en que un producto sin abrir está intacto. Las dos funciones suelen combinarse en un solo cierre.
